lunes, 1 de febrero de 2010

A veces tienes que decir: NO


A menudo en nuestra vida se dan situaciones en las que tenemos que tomar desiciones. Pero es aconsejable tomarse un tiempo antes de actuar y, es en esa transición del tiempo en la que deberíamos reflexionar para llevar a cabo una decisión.

Pues bien, en determinados momentos se hace inevitable recurrir a ese monosílabo "NO". Que parece ser que ha depositado en nosotros connotaciones que repercuten en nuestra persona de manera negativa.

El ejemplo más común podemos contemplarlo en una situación ficticia en la que un adolescente se ve involucrado en dar una respuesta al ofrecimiento de drogas por un amigo suyo. El chico se encuentra en una encrucijada. No sabe qué responder, invadido por el miedo mediático a decir "No", y creyendo ciegamente que su respuesta influirá mucho en su aceptación dentro del grupo.

 Ante este acontecimiento, y muchos otros a lo largo de nuestras vidas, tenemos que tomar una decisión. Sabemos que las decisiones influirán en los demás de forma negativa o positiva. Y si tenemos indicios de que nuestra respuesta no será aceptada por los demás disponemos de varias técnicas para afrontarlo. Hoy os presento en este blog una de las técnicas que podemos añadir a nuestro repertorio de autoyuda y, una vez conocida la teoría podamos ponerla en práctica, se trata del concepto "Banco de Niebla".


BANCO DE NIEBLA:

Es bien sabido por todos nosotros que el decir "No" a una persona o grupo de personas no suele resultar agradable. Pero a veces es necesario decirlo, porque así lo sentimos. Pero tampoco queremos sentirnos culpables por tomar la decisión de negarnos a hacer o decir algo.

Bien, pues el concepto Banco de niebla viene a referirse a que esa "niebla" puede ayudarnos a sentirnos envueltos en ella como si de una burbuja se tratase y servirnos de escudo contra esa inseguridad que a menudo experimentamos, y nos hace sentir culpables si tenemos que dar una respuesta que puede influir negativamente en otra/s persona/s.

Aplicar la técnica del Banco de niebla consiste en darle a la otra/s persona/s la razón en apariencia, pero manteniendo tu oponión al respecto. De esta forma, la otra persona cree que estás cediendo, aunque tambien piensa que no conseguirá hacerte cambiar de opinión.

Recordando el ejemplo anterior de los estupefacientes, vamos a intentar exponer un ejemplo práctico. Imaginemos que el chicho tentador se llama Juan y el que debe tomar una decisión se llama Carlos.

- Carlos, venga anímate, prueba esta sustancia y formarás parte de nuestra pandilla.

...BANCO DE NIEBLA: nos envolvemos en una nube la cual no dejamos traspasar...

- No me apetece, en serio.
- No digas eso tío, sólo prueba un poco y diviértete con todos nosotros o nos defraudarás.

...BANCO DE NIEBLA...

- Puede ser, te entiendo Juan, pero no me apetece de verdad.

Otra forma de aprender a decir "No" es llegando a ser asertivos. La asertividad está estréchamente ligada al concenpo de Banco de niebla.


ASERTIVIDAD:

Una persona asertiva es aquella que defiende y respeta sus derechos incluídos los de los demás. Expresa sus sentimientos sin sentirse culpable por ello, siempre con autocontrol de los impulsos. Saber decir "No" en un momento determinado.

Una buena práctica es la de la empatía, ponernos en la piel del otro. Intentar mirar cono sus ojos el mundo q le rodea.

En estos últimos días he estado practicándola. Y he llegado a la conclusión de que no es recomendable llevarla al extremo porque ¿cómo actúo ante una persona para que no se ofenda? Tendríamos que ser casi 100% altruistas con ella. En mi opinión, pienso en poner en mi balanza emocional por un lado, la empatía; y por el otro la asertividad. Tan interesante y emocionalmente inteligente es ser asertivos, defender y respetar nuestro derechos y los de los demás, como ser capaces de entender los sentimientos de la otra persona.


Y ahora os muestro aquí un fragmento relacionado con lo que hemos visto en esta entrada, más bien relacionado con la ofensa y el daño. Ha sido extraído del libro Más Platón y menos prozac, de Loui Marinoff.

[...]comprender la diferencia entre ofensa y daño. Si alguien o algo le hace daño (es decir, le hiere físicamente contra su voluntad) usted no es cómplice de la herida. El principio del daño de John Stuart Mili sostiene que «el único fin que autoriza al ejercicio del poder sobre cualquier miembro de una sociedad civilizada contra su voluntad es evitar que haga daño a los demás».
Sin embargo, la ofensa es distinta. Si alguien o algo le ofende, es decir, le insulta de un modo u otro, usted es cómplice del insulto. ¿Por qué? Pues porque se lo toma como una ofensa. Usted puede permanecer pasivo y resultar herido por algo como un golpe físico, pero toma parte activa al ofenderse por algo como un cuadro. Recuerde esta fórmula cortés de antaño: «Lo siento, no pretendía ofender.» «No se apure, no lo he tomado a
mal.» Este tipo de civismo lo ha vuelto obsoleto una cultura que descuida el pensamiento y permite que la ofensa se confunda con el daño.[...] En la actualidad las personas se ofenden, luego acusan a los demás de hacerles daño, y el sistema las respalda con políticas que restringen las libertades individuales. Peor aún, el sistema consolida esta confusión recompensando económicamente a las personas que se ofenden. No es de extrañar que todo el mundo ande con pies de plomo o subiéndose por las paredes.[...]

"Elimina tu opinión, y eliminarás la queja «Me han
ofendido». Elimina la queja «Me han ofendido» y la
ofensa ha desaparecido."   
MARCO AURELIO.


Por último os dejo un vídeoclip de un grupo musical llamado Deluxe, y su canción "Que no". Íntimamente relacionada con esta entrada que hoy nos ocupa.
Espero que hayáis difrutado y espero y esperamos vuestros comentarios y aportaciones al respecto.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La técnica que explicas no es un Banco de niebla. Si el chico da la respuesta del ejemplo, estaría más cercana a la oposición asertiva o decir no asertivamente que a un banco de niebla.

En banco de niebla consiste en evitar una confrontación directa con un interlocutor que normalmente tiende a hacer comentarios poco apropiados u hostiles. Con una respuesta inesperada por nuestra parte, dejaríamos al interlocutor agresivo descolocado sin saber muy bien qué decir (de ahí el banco de niebla, el interlocutor no sabe cómo seguir).

Interesante blog! :)

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